Estudio de caso: Parte 2
Las drogas y el cerebro
Presentación del cerebro humano
El cerebro humano es el órgano más
complejo del cuerpo. Esta masa de materia gris y blanca de tres libras se
encuentra en el centro de toda actividad humana: es necesario para conducir un
vehículo, disfrutar de una comida, respirar, crear una obra de arte y disfrutar
de las actividades cotidianas. En resumen, el cerebro regula las funciones
básicas de su cuerpo; le permite interpretar y responder a todo lo que
experimenta y moldea sus pensamientos, emociones y comportamientos.
El cerebro está compuesto por muchas
partes que trabajan juntas como un equipo. Diferentes partes del cerebro son
responsables de coordinar y llevar a cabo funciones específicas. Las drogas
pueden alterar áreas importantes del cerebro que son necesarias para funciones
vitales y pueden fomentar el abuso compulsivo de drogas que caracteriza a la
adicción. Las áreas del cerebro afectadas por el abuso de drogas incluyen:
·
El tallo cerebral, que controla las funciones básicas vitales esenciales,
como la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño.
·
La corteza
cerebral, que se divide en áreas que
controlan funciones específicas. Diferentes áreas procesan la información de
nuestros sentidos, lo que nos permite ver, sentir, oír y saborear. La parte
frontal de la corteza, llamada corteza frontal o cerebro anterior
(prosencéfalo), es el centro del pensamiento del cerebro. Faculta nuestra
capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.
·
El sistema límbico, que contiene el circuito de recompensas del
cerebro. Vincula una serie de estructuras cerebrales que controlan y regulan
nuestra capacidad de sentir placer. El sentir placer nos motiva a repetir
comportamientos que son fundamentales para nuestra existencia. El sistema
límbico se activa mediante actividades vitales saludables, como por ejemplo
comer y socializar—, pero también mediante las drogas adictivas. Además, el
sistema límbico es el responsable de nuestra percepción de otras emociones,
tanto positivas como negativas, lo que explica las propiedades de muchas drogas
de alterar el humor.
¿Cómo se comunican las partes del cerebro?
El cerebro es un centro de
comunicaciones conformado por miles de millones de neuronas, o células
nerviosas. Las redes de neuronas pasan mensajes desde y hacia diferentes
estructuras dentro del cerebro, la médula espinal y los nervios que se
encuentran en el resto del cuerpo (el sistema nervioso periférico). Estas redes
nerviosas coordinan y regulan todo lo que sentimos, pensamos y hacemos.
·
De Neurona a
Neurona
Cada célula nerviosa del cerebro envía y recibe mensajes en forma de señales eléctricas y químicas. Una vez que una célula recibe y procesa un mensaje, se lo envía a otras neuronas.
Cada célula nerviosa del cerebro envía y recibe mensajes en forma de señales eléctricas y químicas. Una vez que una célula recibe y procesa un mensaje, se lo envía a otras neuronas.
·
Neurotransmisores,
los Mensajeros Químicos del Cerebro
Los mensajes normalmente se transmiten entre las neuronas mediante sustancias químicas llamadas neurotransmisores.
Los mensajes normalmente se transmiten entre las neuronas mediante sustancias químicas llamadas neurotransmisores.
·
Receptores, los
Destinatarios Químicos del Cerebro
El neurotransmisor se adhiere a un sitio especializado en la neurona receptora, llamada receptor. El neurotransmisor y su receptor operan como “llave y cerradura”, formando un mecanismo sumamente específico que asegura que cada receptor solo enviará el mensaje apropiado después de interactuar con el tipo correcto de neurotransmisor.
El neurotransmisor se adhiere a un sitio especializado en la neurona receptora, llamada receptor. El neurotransmisor y su receptor operan como “llave y cerradura”, formando un mecanismo sumamente específico que asegura que cada receptor solo enviará el mensaje apropiado después de interactuar con el tipo correcto de neurotransmisor.
·
Transportadores,
los Recicladores Químicos del Cerebro
Situados en la neurona que libera el neurotransmisor, los transportadores reciclan estos neurotransmisores (es decir, los traen de vuelta a la neurona que los liberó), apagando de este modo la señal entre las neuronas.
Situados en la neurona que libera el neurotransmisor, los transportadores reciclan estos neurotransmisores (es decir, los traen de vuelta a la neurona que los liberó), apagando de este modo la señal entre las neuronas.
Concepto cortesía de: B.K. Madras
Para enviar un mensaje, una célula cerebral (neurona) libera una sustancia química (neurotransmisor) en el espacio (sinapsis) entre ésta y la siguiente célula. El neurotransmisor cruza la sinapsis y se adhiere a las proteínas (receptores) de la célula cerebral receptora. Esto provoca cambios en la célula receptora y se envía el mensaje.
Para enviar un mensaje, una célula cerebral (neurona) libera una sustancia química (neurotransmisor) en el espacio (sinapsis) entre ésta y la siguiente célula. El neurotransmisor cruza la sinapsis y se adhiere a las proteínas (receptores) de la célula cerebral receptora. Esto provoca cambios en la célula receptora y se envía el mensaje.
¿Cómo funcionan las drogas en el cerebro?
Las drogas son sustancias químicas
que afectan el cerebro al penetrar en su sistema de comunicación e interferir
con la manera en que las neuronas normalmente envían, reciben y procesan la
información. Algunas drogas, como la marihuana y la heroína, pueden activar las
neuronas porque su estructura química imita la de un neurotransmisor natural.
Esta similitud en la estructura “engaña” a los receptores y permite que las
drogas se adhieran a las neuronas y las activen. Aunque estas drogas imitan a
las sustancias químicas propias del cerebro, no activan las neuronas de la
misma manera que lo hace un neurotransmisor natural, y conducen a mensajes
anómalos que se transmiten a través de la red.
Otras drogas, como las anfetaminas o
la cocaína, pueden causar que las neuronas liberen cantidades inusualmente
grandes de neurotransmisores naturales o pueden prevenir el reciclaje normal de
estas sustancias químicas del cerebro. Esta alteración produce un mensaje
amplificado en gran medida, que en última instancia interrumpe los canales de
comunicación.
¿Cómo funcionan las drogas en el cerebro para
producir placer?
La mayoría de las drogas adictivas,
directa o indirectamente, atacan al sistema de recompensas del cerebro,
inundando el circuito con dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se
encuentra en las regiones del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la
motivación y los sentimientos de placer. Cuando se activa a niveles normales,
este sistema recompensa nuestros comportamientos naturales. Sin embargo, la
sobrestimulación del sistema con drogas produce efectos de euforia, que
refuerzan fuertemente el consumo—y le enseñan al usuario a repetirlo.
La mayoría de las drogas adictivas
atacan el sistema de recompensas del cerebro, llenándolo de dopamina.
¿De qué manera la estimulación del circuito de
placer del cerebro nos enseña a seguir consumiendo drogas?
Nuestros cerebros están conectados
para garantizar que repitamos las actividades vitales al asociar estas
actividades con el placer o la recompensa. Cada vez que se activa este circuito
de recompensa, el cerebro nota que está sucediendo algo importante que necesita
recordar, y nos enseña a hacerlo una y otra vez sin pensar en ello. Debido a
que las drogas adictivas estimulan el mismo circuito, aprendemos a abusar de
las drogas de la misma manera.
¿Por qué las drogas son más adictivas que las recompensas
naturales?
Cuando
se toman algunas drogas adictivas, pueden liberar de 2 a 10 veces más la
cantidad de dopamina que las recompensas naturales, como comer y tener sexo.15 En algunos casos,
esto ocurre casi de inmediato (como cuando las drogas se fuman o se inyectan),
y los efectos pueden durar mucho más que los producidos por las recompensas naturales.
Los efectos resultantes sobre el circuito de recompensas del cerebro son
gigantescos en comparación con los producidos por los comportamientos naturales
de gratificación.16,17 El efecto de una recompensa tan poderosa
motiva fuertemente a la gente a consumir drogas una y otra vez. Por este
motivo, los científicos a veces dicen que el abuso de drogas es algo que
aprendemos a hacer muy, muy bien.
El abuso de drogas a largo plazo
perjudica el funcionamiento del cerebro.
¿Qué le pasa al cerebro si continúa consumiendo
drogas?
Para el cerebro, la diferencia entre
las recompensas normales y las recompensas producidas por las drogas se puede
describir como la diferencia entre alguien que susurra al oído y alguien que
grita con un micrófono. Así como rechazamos el volumen demasiado alto de una
radio, el cerebro se ajusta a las oleadas abrumadoras de dopamina (y otros
neurotransmisores), produciendo menos dopamina o disminuyendo el número de
receptores que pueden recibir señales. Como resultado, el impacto de la
dopamina sobre el circuito de recompensas del cerebro de una persona que abusa
de las drogas puede llegar a ser anormalmente bajo, y se reduce la capacidad de
esa persona de experimentar cualquier tipo de placer.
Así, una persona que abusa de las
drogas eventualmente se siente aplacada, sin vida y deprimida, y es incapaz de
disfrutar de las cosas que antes le resultaban placenteras. Ahora, la persona
necesita seguir consumiendo drogas una y otra vez sólo para tratar de que la
función de la dopamina regrese a la normalidad—, lo cual solo empeora el
problema, como un círculo vicioso. Además, la persona a menudo tendrá que
consumir cantidades mayores de la droga para conseguir el efecto deseado y que le
es familar que resulta, un fenomeno de la dopamina alta, conocido como
tolerancia.
¿De qué manera el consumo de drogas a largo plazo
afecta los circuitos cerebrales?
Sabemos que el mismo tipo de
mecanismos implicados en el desarrollo de la tolerancia pueden finalmente
conducir a cambios profundos en las neuronas y los circuitos del cerebro, con el
potencial de comprometer seriamente la salud del cerebro a largo plazo. Por
ejemplo, el glutamato es otro neurotransmisor que influye en el circuito de
recompensas y en la capacidad de aprender. Cuando la concentración óptima del
glutamato se ve alterada por el abuso de drogas, el cerebro intenta compensar
este cambio, lo que puede causar un deterioro de la función cognitiva. Del
mismo modo, el abuso de drogas a largo plazo puede desencadenar adaptaciones en
los sistemas de memoria no conscientes o habituales. El condicionamiento es un
ejemplo de este tipo de aprendizaje, donde ciertos indicios en la rutina o el
entorno diarios de una persona se asocian con la experiencia de la droga y
pueden disparar deseos incontrolables cada vez que la persona está expuesta a
estos indicios, aun cuando la droga en sí no está disponible. Este “reflejo”
aprendido es extremadamente durable y puede afectar a una persona que alguna
vez consumió drogas incluso después de muchos años de abstinencia.
¿Qué otros cambios ocurren en el cerebro cuando se
abusa de las drogas?
La exposición crónica a las drogas
adictivas altera la forma en que las estructuras cerebrales críticas
interactúan para controlar e inhibir las conductas relacionadas con el consumo
de drogas. Al igual que el abuso continuo puede llevar a la tolerancia o la
necesidad de dosis más altas de drogas para producir un efecto, también puede
llevar a la adicción, lo que puede llevar a un consumidor a buscar y consumir
drogas de forma compulsiva. La adicción a las drogas merma el autocontrol y la
capacidad de una persona de tomar decisiones acertadas, a la vez que produce
impulsos intensos de consumir drogas.
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